Windows 11 arrasa: ya roza el 75% del mercado y Windows 10 agoniza

Windows 11 continúa consolidando su dominio global y está cada vez más cerca de una cifra simbólica: el 75% de participación en equipos de escritorio. Según los últimos datos de StatCounter, el sistema operativo más reciente de Microsoft ya alcanza el 72,78% de cuota de mercado, un salto impresionante frente al poco más del 50% que registraba a finales de 2025.

En paralelo, Windows 10 sigue perdiendo terreno de forma acelerada. El veterano sistema ha caído hasta el 26,27%, muy lejos del 45% que mantenía en el mismo periodo del año pasado y aún más distante del más del 80% que llegó a controlar en su mejor momento.

Aunque Windows 11 fue lanzado en octubre de 2021, necesitó varios años para superar en popularidad a su predecesor. El punto de inflexión llegó poco después de que Microsoft anunciara el fin del soporte para Windows 10, lo que empujó a empresas y usuarios particulares a acelerar la transición.

Uno de los principales frenos iniciales fueron los estrictos requisitos de hardware. La obligación de contar con TPM 2.0 y procesadores compatibles dejó fuera a millones de PCs que aún funcionaban perfectamente. A eso se sumó la exigencia de usar una cuenta de Microsoft durante la configuración, una condición que generó resistencia entre quienes preferían cuentas locales.

¿Actualización forzada o renovación natural?

Aunque existen métodos no oficiales para sortear estas limitaciones, Microsoft ha ido bloqueando progresivamente muchos de esos atajos. Esto ha alimentado la percepción de que los usuarios pierden cada vez más control sobre sus propios dispositivos.

De hecho, parte del crecimiento podría explicarse más por la renovación de equipos que por una decisión voluntaria de actualizar el sistema. Desde el verano de 2024, Microsoft ha impulsado con fuerza los nuevos PCs con inteligencia artificial integrados bajo la marca Copilot+, desarrollados junto a Qualcomm, lo que también ha contribuido al aumento de instalaciones de Windows 11.

Sin embargo, no todos han seguido ese camino. Algunos antiguos usuarios de Windows 10 han optado por migrar a macOS o a distribuciones de Linux, evitando así las nuevas exigencias del ecosistema Windows.

El avance de Windows 11 no ha estado exento de controversias. En los últimos meses, Microsoft ha lanzado varias actualizaciones problemáticas. Los fallos han ido desde errores menores —como iconos de contraseña que desaparecen— hasta incidencias más graves: recuperación inesperada de BitLocker, problemas en el entorno de recuperación de Windows e incluso equipos que no arrancan tras ciertos parches de seguridad.

La propia compañía reconoció a comienzos de este año la necesidad de mejorar la estabilidad del sistema y prometió abordar sus fallos más molestos. Habrá que ver si esos compromisos se traducen en una experiencia más sólida en los próximos meses.

El principio del fin para Windows 10

Con Windows 11 acercándose al 75% del mercado y Windows 10 en caída constante, el cambio generacional parece prácticamente irreversible. A medida que se acerca el fin definitivo del soporte, todo apunta a que la cuota del sistema veterano seguirá reduciéndose rápidamente.

La pregunta ya no es si Windows 11 dominará por completo, sino cuánto tardará en convertirse en el estándar absoluto del escritorio global.

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