La actualización de enero de Microsoft se ha convertido en una auténtica pesadilla para millones de usuarios de Windows. A pesar de varios parches de emergencia, los problemas no solo continúan, sino que se expanden. Outlook deja de responder, archivos no aparecen, el sistema se vuelve inestable y, en un giro poco habitual, la propia Microsoft está recomendando una solución extrema: desinstalar una actualización de Windows.
Según reporta Windows Latest, Microsoft ha reconocido que la actualización KB5074109 está provocando bloqueos graves en Outlook, especialmente en perfiles clásicos que usan cuentas POP y archivos PST. El fallo se manifiesta tras instalar las actualizaciones del 13 de enero de 2026, afectando también a servicios vinculados al almacenamiento en la nube.
La compañía admite que Outlook puede quedarse congelado mostrando el mensaje “Not Responding”, no abrir tras un cierre inesperado o incluso perder correos enviados, aunque estos vuelvan a descargarse más tarde. En algunos casos, la única forma de recuperar el acceso es cerrar el proceso desde el Administrador de tareas o reiniciar completamente el equipo.
Lo más llamativo es que Microsoft ha reconocido públicamente el error, algo poco común. La empresa aseguró que el equipo de Windows está documentando una guía oficial para solucionar el problema, aunque por ahora no hay una corrección definitiva disponible.
Una actualización que rompe más de lo que arregla
Tal como señalan analistas, no se trata de un fallo aislado. La actualización de enero de 2026 está rompiendo funciones básicas del sistema operativo. Entre ellas, el modo de suspensión (Sleep S3) en PCs más antiguos, un problema que sigue sin solución clara.
El alcance del fallo es masivo. Afecta a prácticamente todas las versiones activas del sistema:
- Windows 11 (25H2, 24H2 y 23H2)
- Windows 10 (22H2)
- Windows 10 Enterprise LTSC 2021 y 2019
Es decir, millones de usuarios domésticos y empresariales están dentro del grupo de riesgo.
Antes de recurrir a la opción más drástica, Microsoft sugiere dos alternativas temporales: usar el correo vía web o mover los archivos PST fuera de OneDrive para almacenarlos localmente. Pero si nada de eso funciona, la recomendación oficial es clara: eliminar la actualización de Windows.
Aquí aparece el dilema. Microsoft advierte que desinstalar una actualización de seguridad no es una decisión menor. Hacerlo puede dejar el sistema expuesto a ataques, comprometer información personal y aumentar el riesgo de pérdida de datos. Aun así, para muchos usuarios, mantener el sistema actualizado significa convivir con errores que hacen imposible trabajar.
El resultado es una situación incómoda y sin salidas limpias: elegir entre seguridad o estabilidad, mientras la corrección definitiva sigue sin llegar.